Una figura menos conocida, pero igual de importante
Cuando se habla de apoyo a personas mayores con la capacidad de obrar modificada por sentencia judicial, a menudo pensamos en la curatela, figuras centradas en la gestión económica y patrimonial. Pero hay una figura menos conocida que juega un papel fundamental en otro ámbito, el personal: el asistente personal.
El asistente personal es la figura de apoyo prevista por el Código Civil de Cataluña que acompaña a la persona en las decisiones del día a día y en la esfera personal, no patrimonial, de su vida. No gestiona cuentas ni bienes: acompaña, escucha y ayuda a decidir.
¿Qué hace exactamente el asistente personal?
La función del asistente personal se centra en el apoyo a la esfera más íntima y cotidiana de la persona. Entre sus tareas principales encontramos:
- Acompañar en la toma de decisiones relacionadas con la salud, la vivienda o las relaciones sociales.
- Ayudar a mantener y potenciar la relación de la persona con su entorno habitual.
- Velar por que sus preferencias y voluntades sean respetadas.
- Ofrecer compañía y apoyo emocional en el día a día.
- Facilitar la participación de la persona en la comunidad y en las actividades que le aportan bienestar.
A diferencia de otras figuras de apoyo, el asistente personal no sustituye la voluntad de la persona: la acompaña para que pueda ejercerla con la máxima autonomía posible.
El asistente personal y el bienestar emocional
Uno de los aspectos que más distingue al asistente personal es su impacto en el bienestar emocional. Envejecer, y más aún hacerlo con la capacidad de obrar modificada, puede conllevar sentimientos de soledad, incertidumbre o pérdida de control sobre la propia vida.
Aquí es donde el asistente personal marca la diferencia. Su presencia constante, cercana y respetuosa ayuda a:
- Reducir la sensación de aislamiento.
- Reforzar la autoestima y la sensación de ser escuchado.
- Mantener vínculos afectivos con el entorno familiar y social.
- Preservar la calidad de vida y la dignidad de la persona.
El apoyo que ofrece el asistente personal no es solo práctico: es, sobre todo, humano.
Apoyo humano, no solo jurídico o económico
En la Fundació AMPARA entendemos que garantizar un entorno de protección a las personas mayores va mucho más allá de la gestión administrativa o económica. Por eso, cuando ejercemos como asistente personal, ponemos el acento en la relación humana y en el acompañamiento cercano.
El asistente personal complementa otras figuras, pero lo hace desde una mirada diferente: la de quien camina al lado de la persona, la escucha y vela por su bienestar día a día.


